Abstract
Hacia el siglo XIX, la naciente República Mexicana se encontraba en un proceso de delimitación de sus fronteras, tras el legado del orden colonial y en un contexto de inestabilidad política y militar, agravado por la pérdida de los territorios del norte en 1854. La Guerra de Castas, una rebelión encabezada por los pueblos indígenas mayas contra el gobierno mexicano desde 1847, constituyó un prolongado escenario de conflicto en la península de Yucatán. Los grupos insurgentes mayas, asentados en la región oriental del actual estado de Quintana Roo, establecieron enclaves autónomos en el este del antiguo territorio yucateco. Durante más de cuatro décadas, y a pesar de las variaciones en la intensidad del conflicto armado, el Imperio británico mantuvo relaciones clandestinas con los rebeldes, suministrándoles armamento a cambio de recursos estratégicos como palo de tinte, fibras de henequén, chicle, maderas preciosas como caoba y cedro rojo, así como fuerza de trabajo. Este intercambio favoreció tanto a los intereses económicos británicos como a la resistencia indígena, en un esquema de cooperación informal pero constante que ponía en riesgo el proyecto de nación visualizado por el Porfiriato.
| Original language | Spanish |
|---|---|
| Title of host publication | El Tratado Mariscal-Spencer (1893–1897): Contexto, Negociación y Consecuencias |
| Chapter | 16 |
| Number of pages | 3 |
| State | In preparation - 2026 |
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